Cómo hacer salsa bechamel: una receta fácil con un resultado perfecto y sin grumos.

La salsa bechamel es una receta básica que todo cocinero, sea aficionado o profesional, debe dominar.

Es un ingrediente fundamental de otras recetas muy conocidas, como:

  • Croquetas.
  • Lasaña.
  • Canelones.

Y un acompañamiento perfecto para platos de pasta o verduras.

Su elaboración resulta mucho más sencilla de lo que pueda parecer.

Teniendo en cuenta unos pocos conceptos básicos y unos cuantos trucos siguiendo esta receta conseguirás una salsa bechamel casera perfecta en menos de 30 minutos.

Sin grumos, fácil, casera, ligera y realmente deliciosa.

Y usando tan solo 3 ingredientes muy económicos y que siempre tenemos en la despensa.

¿A que no se puede pedir más?

¿Qué es la salsa bechamel?

La salsa bechamel es una salsa que se elabora a partir de 3 ingredientes básicos:

  • Una grasa: lo más habitual es utilizar mantequilla, aunque puede elaborarse con otras grasas como margarina o aceite de oliva.
  • Harina.
  • Leche.

En primer lugar se calienta la grasa y se sofríe la harina en la grasa.

A esta mezcla de harina sofrita en grasa se la conoce con el nombre de roux.

Una vez preparado el roux, se agrega leche removiendo continuamente hasta obtener la consistencia deseada.

Esta consistencia será más o menos densa en función del uso que se le vaya a dar a la salsa.

La bechamel suele utilizarse para elaborar croquetas, lasaña y canelones.

Pero también para acompañar platos de pasta, verduras, carne o pescado que normalmente se gratinan en el horno antes de ser consumidos.

Puedes descubrir todos los usos de la salsa bechamel al final de este artículo.

Además, la salsa bechamel se utiliza como base para la elaboración de otras salsas.

Cómo hacer salsa bechamel

Como verás a continuación, para elaborar una deliciosa salsa bechamel solo necesitarás 3 ingredientes básicos que siempre tenemos en la despensa.

Y tampoco necesitarás demasiados utensilios de cocina.

Tan solo utensilios muy básicos y nada sofisticados que suelen encontrarse en cualquier cocina.

Además, el proceso de elaboración de esta salsa es realmente sencillo.

Y podrás elaborarla en menos de 30 minutos.

Sigue leyendo y enseguida comprobarás cómo elaborar una salsa bechamel deliciosa es realmente fácil.

Ingredientes para elaborar salsa bechamel: leche, mantequilla, harina y nuez moscada

Para elaborar esta sencilla y deliciosa salsa bechamel solo necesitarás estos ingredientes.

Ingredientes necesarios

Estos son los ingredientes que necesitarás para elaborar esta sencilla y deliciosa salsa bechamel:

  • 50 gramos de harina de trigo.
  • 50 gramos de mantequilla sin sal.
  • 500 gramos de leche entera.
  • Sal al gusto.
  • Nuez moscada rallada al gusto (opcional).
  • Pimienta blanca molida al gusto (opcional).

Si te gusta su sabor puedes rallar un poco de nuez moscada e incorporarla a tu salsa.

De este modo obtendrás un sabor espectacular.

Es preferible comprar nuez moscada entera y rallarla al momento.

Nosotros siempre le echamos nuez moscada a nuestra bechamel pero no a todo el mundo le gusta el sabor de esta especia.

Y aunque nosotros no solemos echársela, si te gusta la pimienta, echa un poco de pimienta blanca molida para darle un toque especial a tu bechamel.

Si prefieres la pimienta negra u otro tipo de pimienta puedes emplearla también.

Lo único que ocurrirá si utilizas una pimienta que no sea blanca es que se verán los trocitos de la pimienta molida en medio de la salsa.

Utensilios de cocina necesarios

Para elaborar esta receta no necesitas utensilios de cocina sofisticados o extraños.

Todo lo que necesitarás suele encontrarse en cualquier cocina.

Esta es la lista de utensilios necesarios:

  • Una tartera, un cazo o una sartén, preferiblemente antiadherente.
  • Una espátula de silicona, unas varillas batidoras o una cuchara de madera.
  • Una báscula de cocina.
  • Un tamiz o un colador fino.

Necesitarás una espátula de silicona para remover la salsa.

Si no tienes una de estas espátulas, puedes utilizar una cuchara de madera.

Aunque te recomendamos adquirir una espátula de silicona, pues en cuanto la pruebes ya no dejarás de utilizarla.

Espátula de silicona para cocinar de la marca WMF

Espátula de silicona

Una espátula de silicona es uno de esos utensilios que en cuanto los utilizas una vez ya nunca dejarás de utilizar. Las de la marca WMF son de la más alta calidad.

Otra opción muy interesante es la de utilizar unas varillas de cocina para batir a mano.

Si utilizas una sartén antiadherente asegúrate de que las varillas no sean metálicas para no estropear el recubrimiento antiadherente.

Existen varillas recubiertas de silicona que son ideales para no dañar este tipo de recubrimientos antiadherentes.

Si es la primera vez que vas a elaborar esta salsa, las varillas te ayudarán a evitar la formación de grumos.

También te recomendamos utilizar un tamiz de los que suelen utilizarse para elaborar repostería.

Si no tienes uno también puedes usar un colador de cocina lo más fino posible.

Usaremos el tamiz para tamizar la harina ya que esto nos ayudará a obtener una besamel libre de grumos.

Éste es el tamiz que nosotros utilizamos y con el que estamos encantados.

Como ves, en el mango dispone de un mecanismo que hace girar unas aspas que nos ayudan a tamizar la harina y a echar la cantidad justa.

Tamiz de mano para tamizar harina

Tamizador de harina manual

Estos tamices son un utensilio que siempre agradecerás tener tanto si te gusta cocinar como elaborar pan o repostería. Baratos y muy útiles.

También te recomendamos que peses la leche en lugar de medir su volumen.

De este modo te resultará mucho más sencillo utilizar la cantidad justa sin equivocarte.

Hoy en día las básculas de cocina son realmente asequibles y por muy poco dinero podrás adquirir una buena báscula.

Y te aseguramos que esta es una inversión estupenda de la que nunca te arrepentirás.

Esta es la báscula que nosotros utilizamos y con la que estamos muy contentos.

Báscula de cocina con recipiente para ingredientes

Báscula de cocina

Este tipo de básculas cuentan con un recipiente de acero inoxidable para pesar todo tipo de ingredientes, resultando tremendamente cómodas y además tienen un precio imbatible.

Proceso de elaboración explicado paso a paso

Estos son los pasos que debes seguir para elaborar esta fácil receta de salsa bechamel:

Pon una tartera, un cazo o una sartén a fuego suave y echa dentro de la mantequilla.

Cuando la mantequilla se haya derretido por completo y empiece a burbujear será el momento de comenzar a incorporar la harina.

Mantequilla fundiéndose sobre una sartén y burbujeando

Cuando la harina se funda por completo y esté burbujeando será el momento perfecto para comenzar a añadir la harina.

Incorpora un poco de harina tamizándola a través de un tamiz de cocina o de un colador muy fino.

Una vez derretida la mantequilla, comenzamos a tamizar sobre ella la harina.

Remueve constantemente con unas varillas de cocina, una espátula de silicona o una cuchara de madera.

Cuando la harina se haya mezclado por completo con la mantequilla, vuelve a tamizar otro poco de harina.

Repite este proceso hasta que hayas incorporado toda la harina y se haya mezclado perfectamente con la mantequilla.

Remueve constantemente prestando especial atención a que no queden partes del fondo de recipiente sin remover o la mezcla podría pegarse en esas zonas.

Sigue removiendo a fuego suave durante unos minutos para que la harina se cocine y pierda el sabor a harina cruda.

En función de la potencia del fuego y la cantidad de harina que hayas echado necesitarás entre 5 y 10 minutos para que la harina se cocine.

Seguramente detectarás el momento en el que la harina está cocinada porque dejará de oler a harina cruda.

Pero si tienes dudas de si estará o no suficientemente cocinada, lo mejor será que pruebes un poco de la mezcla teniendo cuidado de no quemarte.

Si no sabe a harina cruda, la mezcla estará lista para incorporar la leche.

No cocines la harina en exceso.

Si lo haces la harina se tostará demasiado y la salsa no quedará de su característico color beige claro sino de color marrón claro.

Queremos que la harina esté algo tostada para que tenga más sabor.

Pero no queremos que se tueste demasiado para que la salsa no se oscurezca.

A esta mezcla ligeramente tostada de harina y mantequilla se la conoce con el nombre de "roux blanco".

Roux blanco: mezcla de mantequilla y harina ligeramente tostada

Nuestro "roux blanco" está listo, la harina se ha cocinado y ha perdido el sabor a crudo. La mezcla está lista para añadir la leche.

Ahora vierte muy despacio un poco de leche sobre la mezcla mientras remueves constantemente hasta obtener de nuevo una mezcla uniforme en la que la harina haya absorbido toda la leche.

Debes usar leche fría o a temperatura ambiente.

Pero no utilices leche caliente o es más probable que se formen grumos.

Cuando hayas obtenido una mezcla uniforme, echa otro poco de leche sin dejar de remover hasta incorporarla por completo a la mezcla.

Debes añadir solo un poco de leche, aproximadamente unas 2 cucharadas de cada vez.

Repite esta operación sin dejar de remover hasta haber incorporado toda la leche.

Asegúrate de raspar bien el fondo del recipiente por toda su superficie para evitar que la harina se pegue.

Aunque si tienes el fuego suave no deberías tener este problema.

Cocinando salsa bechamel tras incorporar la leche al roux blanco

Nuestra salsa bechamel en pleno proceso de elaboración tras haber incorporado toda la leche al "roux blanco".

Sube el fuego a fuego medio y echa un poco de sal.

Sigue removiendo durante unos 10 o 15 minutos.

Al hacerlo notarás cómo la salsa se irá espesando.

Cuando tenga la textura y la densidad deseadas, pruébala con cuidado de no quemarte.

Añade más sal, si es necesario.

Si lo deseas echa nuez moscada rallada y/o pimienta blanca molida al gusto.

Remueve para que la sal y las especias se distribuyan uniformemente por toda la salsa.

Si te ha quedado demasiado líquida, puedes dejarla un rato más al fuego.

A medida que siga evaporando se irá espesando cada vez más.

Y si te ha quedado demasiado espesa no tienes más que añadir un poco más de leche siguiendo el mismo proceso que ya te hemos explicado.

Por último, solo te falta retirar la salsa del fuego.

Salsa bechamel suave y cremosa terminada y lista para ser consumida

Nuestra salsa cremosa y deliciosa salsa bechamel está terminada y lista para ser disfrutada.

Tu deliciosa y cremosa salsa bechamel está lista para ser utilizada y disfrutada.

Y si has seguido bien estas instrucciones, además no debería tener ni un solo grumo.

Si ha habido algún problema y te ha quedado una salsa con grumos, no te preocupes, sigue leyendo y descubrirás cómo solucionarlo.

Proporciones entre los ingredientes

Existen unas reglas muy sencillas para recordar las proporciones adecuadas entre los ingredientes de una deliciosa bechamel:

  • Utiliza la misma cantidad de harina que de grasa, ya sea mantequilla, margarina o aceite.
  • Utiliza una cantidad de leche que sea 10 veces mayor que la cantidad de harina utilizada.

Algunos cocineros se refieren a estas reglas como 1:1:10.

Es decir: 1 parte de harina, 1 de grasa y 10 de leche.

Por ejemplo: si utilizas 50 gramos de harina, deberás utilizar 50 gramos de mantequilla y 500 gramos (1/2 kilo) de leche.

De todos modos, la cantidad de leche es tan solo orientativa y la utilizarás como punto de partida.

Con estas proporciones obtendrás una bechamel de espesor medio.

Pero durante la elaboración deberás añadir leche hasta conseguir la consistencia deseada, que variará en función del plato en el que vayas a utilizar la salsa.

Así, por ejemplo, una bechamel para croquetas será mucho más espesa que una para lasaña.

Por eso en el caso de las croquetas usaremos menos leche y usaremos una proporción 1:1:8.

Es decir, 1 parte de harina, 1 de mantequilla y 8 de leche.

Así, si partimos de 50 gramos de mantequilla y 50 gramos de harina, para obtener una bechamel más espesa con la consistencia adecuada para elaborar croquetas, utilizaríamos 400 gramos de leche.

Y si lo que quieres es hacer una bechamel ligera para una lasaña o unos canelones, te recomendamos utilizar una proporción 1:1:12.

Es decir, 1 parte de mantequilla, 1 de harina y 12 de leche.

Así, si partimos de 50 gramos de mantequilla y 50 gramos de harina, deberías añadir 600 gramos de leche para obtener un besamel ligera y de consistencia poco densa.

Puedes ver una explicación del gran Mikel Iturriaga sobre estas proporciones en este vídeo de "El Comidista":

¿Qué tipo de harina utilizar?

Para elaborar esta salsa normalmente se utiliza harina de trigo, pero no necesitas ningún tipo de harina especial.

Cualquiera de las harinas multipropósito que encontrarás en el supermercado te servirá.

Si eres intolerante al gluten o cocinas para alguna persona celíaca, puedes sustituir la harina de trigo por harina de maíz o fécula de maíz.

Si utilizas harina fina de maíz, lo que popularmente conocemos como Maizena, debes tener en cuenta que la textura de la salsa será más ligera y menos densa que utilizando la misma cantidad de harina de trigo.

Por lo que es probable que necesites añadir un poco más de harina fina de maíz para obtener la consistencia deseada.

Otras grasas en lugar de mantequilla

Aunque lo habitual es utilizar mantequilla, puedes utilizar otras grasas como la margarina.

Y si buscas una opción más saludable también puedes utilizar aceite de oliva.

Te recomendamos que utilices un aceite de oliva suave.

De este modo evitarás que el sabor del aceite de oliva sea el sabor predominante.

Si lo prefieres también puedes sustituir la mantequilla por algún otro tipo de aceite, como aceite de girasol.

O cualquier otro aceite que sea de tu agrado y que no tenga un sabor demasiado potente.

¿Qué tipo de leche utilizar?

Puedes utilizar la leche que prefieras en función de cuánta grasa quieras que tenga la receta.

Si utilizas leche entera obtendrás una salsa más cremosa y necesitarás añadir algo menos de harina.

Por el contrario, si utilizas leche desnatada, obtendrás una salsa menos densa y necesitarás añadir algo más de harina para obtener la consistencia deseada.

Puedes utilizar leche sin lactosa si sufres intolerancia a la lactosa o cocinas para alguien que la sufra.

Y puedes utilizar leche vegetal si quieres hacer una salsa bechamel vegana.

Salsa bechamel en una sartén de hierro fundido con una cuchara de madera

Siguiendo unos sencillos trucos y consejos conseguirás elaborar una salsa bechamel perfecta: sabrosa, suave, cremosa y sin un solo grumo.

Trucos y consejos para elaborar la salsa bechamel perfecta

A continuación recopilamos todos los trucos y consejos que conocemos para elaborar una bechamel perfecta y sin grumos.

Cómo medir las cantidades de los ingredientes

Te recomendamos que en lugar de medir el volumen de leche con una jarra medidora utilices una báscula de cocina para pesar la leche.

Y que la uses también para pesar la harina y la grasa, sea mantequilla, margarina o aceite.

De este modo realizarás una medición mucho más precisa y te asegurarás de obtener un resultado perfecto.

Elaboración del roux blanco

Roux es el nombre que se da a la mezcla de mantequilla (u otra grasa como margarina o aceite de oliva) y harina.

Cuando comenzamos a cocinar esta mezcla ésta tendrá un color entre blanco y beige claro.

Pero a medida que seguimos removiendo y cocinando la harina, ésta se irá tostando y el color irá volviéndose cada vez más oscuro.

Para elaborar una salsa bechamel queremos obtener un roux blanco.

Es decir, queremos evitar que la harina se tueste en exceso y que esto provoque el cambio de color de nuestra salsa hacia un tono marrón.

Queremos obtener una salsa bechamel de color blanco o beige claro.

Así que debes evitar que la harina se tueste demasiado antes de incorporar la leche.

La mejor forma de saber cuando la harina está suficientemente bien cocinada y podemos ya incorporar la leche es probando.

Utiliza una cuchara para coger un poco de la mezcla de harina y mantequilla y con cuidado para no quemarte pruébala.

Si no sabe a harina cruda ya puedes añadir la leche.

Si tienes buen olfato también podrás detectar el momento en el que la harina está cocinada porque dejará de oler a harina cruda.

La mezcla de harina y grasa tendrá color beige cuando esté lista para añadir la leche.

Vertiendo leche dentro de un recipiente

¿Es mejor utilizar leche fría o leche caliente cuando elaboramos salsa besamel?

¿Leche fría o leche caliente?

Cuando elaboramos una bechamel buscamos que se produzca un contraste térmico entre el roux y la leche.

Esto nos ayudará a evitar los temidos grumos.

Si sigues esta receta, el roux estará caliente cuando vayas a incorporar la leche.

Por tanto, para lograr este contraste de temperaturas usaremos leche fría o leche a temperatura ambiente.

Si utilizas leche caliente no se producirá este contraste de temperaturas y se formarán grumos.

¿Echo la leche de una sola vez o poco a poco?

Para evitar la formación de grumos uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es que debes añadir la leche muy poco a poco.

Es fundamental añadir una pequeña cantidad de leche cada vez, sin dejar de remover en ningún momento.

Si es la primera vez que haces esta salsa echa una cantidad equivalente a unas 2 cucharadas de leche cada vez. 

Es decir, unos 30 gramos.

Cuando hayas preparado esta salsa muchas veces la experiencia te dirá la cantidad justa de leche a añadir en cada momento.

Solo una vez que la leche se haya incorporado por completo y vuelvas a tener una mezcla homogénea será el momento de añadir otro poco de leche.

Y así sucesivamente hasta haber incorporado toda la leche de la receta.

¿Puedo parar de remover?

Nuestro consejo es que no dejes de remover en ningún momento.

Remueve toda la superficie del recipiente en el que estás elaborando la salsa.

De este modo evitarás que la harina pueda llegar a pegarse en algún punto.

Aunque si tienes el fuego bajo no será necesario remover constantemente, lo mejor es que no dejes de remover hasta que hayas elaborado la salsa unas cuantas veces y domines la técnica.

Si dejas de remover y el fuego está demasiado alto podría llegar a pegarse la harina al recipiente en el que estás cocinando la salsa.

¿Cómo eliminar los grumos de la salsa bechamel?

Si aún siguiendo todos estos consejos has hecho la salsa y te ha quedado con grumos, no te preocupes.

Seguro que al siguiente intento lograrás hacer una salsa bechamel increíble y sin un solo grumo.

Pero no tires tu salsa bechamel con grumos pues te resultará muy fácil arreglarla.

Para ello solo tienes que usar la batidora y batir un poco la salsa hasta que consigas eliminar todos los grumos.

Otra opción es la de pasar la salsa con grumos por un chino de cocina o un colador fino.

De este modo también conseguirás eliminar todos los grumos.

Estos grumos suelen aparecer en el momento en el que empezamos a añadir la leche.

Si te ocurre esto y tras remover un buen rato los grumos no desaparecen lo mejor es que eches la mezcla en el vaso de la batidora.

Si es necesario añade un poco de leche y bate con la batidora hasta haber eliminado todos los grumos.

Entonces vierte de nuevo el contenido del vaso de la batidora en la sartén o recipiente en el que estabas elaborando la salsa.

Y sigue con el resto de pasos de la receta.

Salsa bechamel en un cazo con una cuchara de madera

Siguiendo estos trucos descubrirás que hacer una salsa besamel sin grumos es mucho más fácil de lo que pensabas.

¿Y si me sobra salsa?

Si te ha sobrado salsa bechamel, puedes conservarla en la nevera.

Si lo haces, es importante que la tapes con un film transparente de cocina para evitar que la superficie de la salsa se seque y se forme una costra sobre ella.

Para evitar la formación de esta costra, no basta con tapar con film transparente el recipiente en el que está la salsa.

Debes hacer que el film transparente esté en contacto con la superficie de la salsa.

De este modo evitarás el contacto del aire con la superficie de la bechamel y lograrás evitar la formación de esa costra reseca sobre su superficie.

Eso sí, no te recomendamos que guardes la salsa en el frigorífico durante más de 2 o 3 días.

Cuando vayas a utilizarla solo tienes que calentarla a fuego muy suave hasta que alcance la temperatura de consumo.

Incluso puedes calentarla en el microondas seleccionando el programa para descongelar alimentos.

De este modo se calentará muy lentamente manteniendo intacta su textura.

Aunque hay quien congela la salsa bechamel, es algo que no te recomendamos.

¿Para qué se usa la salsa bechamel?

La salsa bechamel tiene infinidad de usos en la cocina.

Además de ser la base para otras salsas, es una parte fundamental de recetas de cocina tan conocidas como:

  • Las croquetas.
  • Los canelones.
  • La lasaña.
  • Crepes rellenos.

También puedes mezclarla con tallarines, macarrones o cualquier otro tipo de pasta.

O echar una capa de salsa sobre todo tipo de verduras, tubérculos u hortalizas, como:

  • Coliflor.
  • Brócoli.
  • Judías verdes.
  • Espinacas.
  • Cardos.
  • Patatas.
  • Etc.

Tanto si la combinas con verduras como con pasta, coloca la verdura o la pasta en una fuente adecuada para ir al horno.

Prepara una salsa bechamel no muy densa y viértela por encima rallando sobre ella un poco de un buen queso parmesano o grana padano.

Y gratina en el horno durante unos minutos.

Además existe una gran variedad de otros platos en los que se usa la salsa bechamel como parte de la receta:

  • Huevos rellenos o encapotados.
  • Pescados o carnes con bechamel gratinados al horno.
  • Cremas, como la crema de espárragos o la de champiñones.
  • Calabacines, pimientos, patatas o berenjenas rellenas.
  • Patatas gratinadas.
  • Moussaka.
  • Etc.

Esta salsa también puede usarse para espesar los jugos de cocción de todo tipo de guisos y asados.

De este modo se obtendrá una salsa densa y untuosa con todo el sabor del guiso o asado.

Y también suele utilizarse para espesar cremas de vegetales o setas, como por ejemplo la crema de champiñones.

Variantes y derivados

Existen muchas variantes de la salsa bechamel.

Y también diversas preparaciones culinarias derivadas de esta salsa o que la utilizan como base.

A continuación te mostramos las variantes y derivados de esta salsa más utilizados.

Textura de la salsa bechamel espesa utilizada para elaborar croquetas

Cuando preparamos croquetas utilizamos una salsa bechamel más densa y espesa para que resulte más sencillo manejar las croquetas.

Salsa bechamel para croquetas

Cuando elaboramos croquetas buscamos una bechamel con una textura mucho más densa, espesa y consistente.

Esta textura nos permitirá elaborar y manejar las croquetas con mayor facilidad.

Para lograr esta textura te recomendamos utilizar la proporción 1:1:8.

Es decir, utiliza la misma cantidad de harina que de mantequilla y un peso de leche 8 veces superior al de mantequilla.

Ejemplo: utiliza 50 gramos de mantequilla, 50 gramos de harina y 400 gramos de leche.

Salsa bechamel para lasaña, canelones, pasta o verduras

La bechamel que se utiliza en platos como la lasaña, los canelones o la moussaka tiene una consistencia más ligera y menos densa que en el caso de las croquetas.

Lo mismo ocurre cuando elaboramos esta salsa para acompañar un plato de verduras o un plato de carne o pescado.

Para lograr esta consistencia más ligera lo que haremos será incrementar la proporción de leche hasta una proporción 1:1:12.

Es decir, utilizamos la misma cantidad de mantequilla que de harina y una cantidad de leche 12 veces superior a la de harina.

Ejemplo: si utilizas 50 gramos de mantequilla, utiliza 50 gramos de harina y 600 gramos de leche.

Con cebolla

Hay personas a las que les gusta añadir cebolla a la salsa bechamel.

Si quieres probar esta variación de la receta base, utiliza cebolla picada muy fina.

O mejor aún, cebolla rallada.

Añade la cebolla cuando la mantequilla esté caliente y antes de añadir la harina.

Deja que la cebolla se cocine en la mantequilla hasta que se vuelva transparente.

Una vez alcanzado este punto, comienza a añadir un poco de harina finamente tamizada.

Y continúa con el resto de la receta tal y como te la hemos explicado.

Con leche aromatizada

Si quieres darle un toque diferente a tu bechamel puedes aromatizar la leche con laurel, tomillo, romero o cualquier otra hierba aromática de tu agrado.

Una vez aromatizada, cuela la leche para eliminar cualquier resto de hierbas aromáticas y déjala enfriar.

Recuerda que deberás utilizar la leche aromatizada fría o a temperatura ambiente cuando la incorpores para elaborar la salsa.

De este modo, tal y como te hemos explicado, reducirás al mínimo la posibilidad de que se formen grumos.

Salsa bechamel sin gluten para personas celíacas

Si vas a cocinar para alguna persona intolerante al gluten, te resultará muy fácil adaptar tu salsa bechamel y obtener una versión apta para personas celíacas.

Tan solo tendrás que sustituir la harina de trigo por fécula de maíz o harina de maíz.

Y después seguir la receta tal y como te la hemos contado.

Besamel para intolerantes a la lactosa

Si quieres elaborar una bechamel que pueda ser consumida por personas intolerantes a la lactosa, puedes lograrlo de forma muy fácil.

Sólo tienes que sustituir la leche por una leche sin lactosa.

O también puedes sustituir la leche por alguna leche vegetal como la leche de soja, la de almendra o la de avena.

Simplemente tienes que fijarte en que la leche que utilices además de no llevar lactosa tampoco lleve azúcar o algún tipo de edulcorante.

El propio proceso de elaboración de la mantequilla hace que apenas contenga lactosa.

Pero si cocinas para alguien que sufre una intolerancia extrema a la lactosa, puedes sustituir la mantequilla por aceite de oliva o algún otro aceite.

Salsa bechamel en una fuente de cristal con una cuchara de madera

La salsa besamel es una de las preparaciones culinarias más utilizadas en la cocina.

Salsa bechamel vegana

Si sigues una dieta vegana o cocinas para personas que la siguen tendrás que adaptar esta receta.

Pero hacerlo es realmente sencillo.

Tan solo tienes que sustituir la mantequilla por un aceite de oliva suave y que no tenga un sabor muy intenso.

Y sustituir la leche por alguna leche vegetal como la leche de soja, de almendras o de avena.

Fíjate que no se trate de una leche vegetal azucarada o edulcorada.

Una vez hechas estas sustituciones de ingredientes sigue paso a paso la receta que te hemos explicado en este artículo.

Salsa bechamel light baja en calorías

Si te preocupa la cantidad de calorías que consumes puedes elaborar una versión light de esta deliciosa salsa.

Para ello utiliza leche desnatada en lugar de leche entera o semidesnatada.

O incluso puedes utilizar agua en lugar de leche.

El sabor y la textura no serán iguales que si elaboras una besamel con leche entera.

Pero el resultado tendrá muchas menos calorías.

Salsa bechamel sin mantequilla

Si no te gusta la mantequilla o prefieres evitar su uso solo tienes que sustituirla por otra grasa.

Sustituye la mantequilla por la misma cantidad de un aceite de oliva suave y obtendrás una besamel más saludable.

También puedes sustituirla por cualquier otro aceite.

Lo único que debes tener en cuenta es que no debes usar aceites con sabores muy potentes o su sabor predominará sobre los demás.

Y una buena besamel debe saber sobre todo a leche.

Salsa bechamel sin leche: salsa blanca o velouté

La salsa velouté, también conocida como salsa blanca, es muy parecida a la salsa bechamel.

La única diferencia reside en que, en lugar de elaborarse con leche, se hace con un caldo.

Este caldo puede ser de:

  • Verduras.
  • Pescado.
  • Marisco.
  • Etc.

Para elaborar esta salsa sigue los pasos que te hemos indicado sustituyendo la leche por la misma cantidad del caldo que quieras emplear.

Si no tienes ningún caldo puedes sustituir la leche por una cantidad similar de agua.

Besamel con queso

Hay quien le añade queso a la bechamel.

Lo mejor es añadir el queso cuando la salsa ya está casi terminada y está terminando de espesarse.

Corta el queso en trozos muy pequeños o rállalo para que se deshaga fácilmente.

Si te gustan los quesos potentes, puedes elaborar una bechamel deliciosa con queso roquefort o gorgonzola.

O también con algún queso de cabra.

Salsa Mornay

Esta salsa es una variante de la salsa bechamel a la que se añade una yema de huevo y también queso rallado.

Las variedades de queso que suelen utilizarse son:

  • Parmesano.
  • Grana Padano.
  • Cheddar blanco.
  • Gruyère.
  • Emmental.

Salsa Villeroy

Es otra variante de la besamel, aunque más espesa.

Se elabora partiendo de una salsa bechamel a la que se añade clara de huevo y queso rallado.

La salsa más espesa obtenida suele utilizarse para rebozar diversos alimentos.

Uno de los usos más conocidos de esta salsa es para rebozar pechugas de pollo dando lugar a la conocida receta de pollo a la Villeroy.

Salsa Thermidor

La salsa Thermidor se elabora a partir de una besamel a la que se le añaden:

  • Vino blanco.
  • Estragón.
  • Perifollo.
  • Mostaza.
  • Yema de huevo.
  • Pimienta.

Se trata de una salsa ligera que suele utilizarse para cubrir todo tipo de pescados y mariscos.

Resulta especialmente conocida la receta de la Langosta Thermidor.

Otras variaciones y derivados

Si quieres elaborar una bechamel diferente prueba a añadirle un poco de clavo de olor, preferiblemente rallado.

O prueba a añadirle curry en polvo para obtener una auténtica bofetada de sabor.

También puedes experimentar con otras especias como el zumaque o la galanga.

O incluso puedes probar a infusionar la leche con hojas de pandano.

Plato de lasaña con hojas de albahaca

La bechamel es uno de los componentes fundamentales de muchas recetas universales como la lasaña.

¿Salsa besamel o bechamel?

Puedes encontrar el nombre de esta salsa escrito de ambas maneras.

Y ambas denominaciones son correctas según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

También son correctos los nombres bechamela y besamela.

¿Es lo mismo que la salsa blanca?

No.

Aunque hay quien llama salsa blanca a la salsa bechamel, en realidad son salsas diferentes.

La salsa blanca también se conoce con el nombre de velouté.

Ambas elaboraciones son muy similares.

La diferencia reside en que la salsa blanca se elabora utilizando un caldo o agua en lugar de leche.

Origen de la salsa bechamel

Como suele ocurrir con otras muchas conocidas preparaciones culinarias, los orígenes de esta deliciosa salsa son un tanto inciertos.

En este caso son franceses e italianos los que se disputan la creación de esta salsa.

Los defensores del origen italiano ubican la creación de la bechamel en las cocinas de Catalina de Médici, en Florencia.

Según esta teoría, los cocineros de Catalina de Médici habrían llevado la receta consigo hasta Francia cuando Catalina contrajo matrimonio con Enrique II de Francia.

La primera referencia escrita de la besamel aparece en el libro de cocina “Le Cuisiner Français”, publicado en el año 1651.

Los defensores del origen francés de la salsa suelen atribuir su creación al cocinero del marqués Louis de Béchameil.

Aunque en caso de ser cierta esta teoría, tampoco sería suyo el mérito de esta preparación culinaria que ha sobrevivido hasta nuestros días.

Lo más probable es que esta salsa haya ido evolucionado a lo largo del tiempo gracias a diferentes cocineras y cocineros.

Por lo que resultará muy difícil que algún día se pueda atribuir la creación de la salsa bechamel a uno u otro bando.

Lo único seguro es que esta salsa es absolutamente deliciosa y, como has visto, su elaboración no puede ser más sencilla.

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